"Posiblemente este hombre es absurdo. Sin embargo es menos absurdo que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor. Al menos, su trabajo tiene un sentido. Cuando enciende su farol, es como si hiciera nacer una estrella más, o una flor. Cuando apaga su farol, se duermen la flor o la estrella. Es una ocupación muy linda. Es verdaderamente útil porque es linda."
Antoine de Saint-Exupéry


jueves, 7 de enero de 2010

Reyes Ilusionistas




Noche de Reyes Magos que llegan en camellos de jorobas que hacen daño. Noche de Reyes brujos que se burlan de quién espera con sus zapatos bien limpios, porque a pesar de la edad aún una sigue con la ilusión que llegarán dejando algo al lado de mi calzado reluciente.

Noche fue y bien larga, que los esperé hasta las siete de la madrugada. Pero como vivo en un lugar bien distinto, éstos no llegaron hasta el día siguiente por la tarde. Me venció el sueño y finalmente me quedé con la imagen de mi infancia, de mis regalos, de los tres vasos de leche vacíos, de aquellos polvorones que se comían mientras yo esperaba mis regalos.

Me quedé estos Reyes con mi Nancy nueva en mi reminiscencia, en un juego de bolos con cabeza de conejito, en una foto en blanco y negro entre la nieve donde no me reconozco.

Noche de Reyes Ilusionistas que anunció por activa y pasiva las campanas de la iglesia cada 15 minutos. Cohetes y tracas siguieron para decirme que venían, que llegaban.

Yo en la calle con la lista de regalos, uno solo, uno bien claro y preciso: que me llevaran con ellos, que me saquen de este laberinto. Me daba igual si tenía que subir con escalera a una de las corcovas de sus camellos, si tenía que saltar a caballo e ir agarradita a la cintura de cualquiera Rey Mago. La cuestión era verlos, y que me regalaran lo que había pedido.

Noche de Reyes Nigromantes que tan bien lo hicieron que ni los vi ni me concedieron lo que pedí porque sigo aquí viendo como comienza a nevar.

Reyes Hechiceros que se burlan hoy de mí para dejarme como estaba ayer y antes de ayer. Ya no vale limpiar los zapatos, ya no vale tener ilusión, ni la carta, ni el mail, ni el msn por el móvil.

Noche de Reyes Brujos, que lo que ayer no me dejaron, seguro que lo traerán esta noche que comienza a nevar. O la noche siguiente. O la de mañana, quién sabe. Qué sé.

Noche de Reyes a secas hoy y siempre, pues sigo teniendo la esperanza y la ilusión. Y eso es lo que me salva.